El aumento de la temperatura del
planeta ha sido atribuido a la presencia de los llamados gases de
efecto invernadero. Este fenómeno, necesario para que la vida
no se extinga, está siendo agudizado por los compuestos emitidos
a la atmósfera fruto de la actividad humana. Así, se
estima que la temperatura del planeta ha ascendido entre 0,3 y 0,6
ºC desde el año 1900. Sucede únicamente que los
cambios de temperatura globales sí existen en la naturaleza,
pero se realizan de forma mucho más pausada que en la actualidad.
La lista de consecuencias derivadas del calentamiento global del planeta
es larga y dramática. En realidad, nadie puede asegurar ni
predecir qué sucedería de confirmarse un aumento significativo
de la temperatura, pero la opinión general es que provocaría
alteraciones muy importantes en el ciclo de lluvias, en la flora y
vida animal, y, por supuesto, en la actividad humana. La subida del
nivel del mar, la anegación de tierras de cultivo, la propagación
de enfermedades en áreas hasta entonces desconocidas y, en
general, los periodos prolongados de sequía y lluvias torrenciales,
son algunas de las más preocupantes predicciones en lo que
respecta a la vida humana.